Calor y golpes de calor

Cuando las temperaturas son anormalmente altas, el calor excesivo puede ser un peligro para la salud. Las temperaturas muy extremas y el exceso de calor producen una pérdida de líquidos y de sales minerales (cloro, potasio, sodio, entre otros) necesarios para el organismo. Éste hecho puede agravar una enfermedad crónica o provocar deshidratación y agotamiento. Si la exposición a temperaturas tan elevadas se prolonga, se puede sufrir un golpe de calor, que es una situación que puede acabar siendo grave.

¿Cuáles son los síntomas del golpe de calor?

Hay algunos síntomas que nos pueden alertar:

  • temperatura muy alta

  • dolor de cabeza

  • náuseas

  • sed intensa

  • convulsiones

  • somnolencia o pérdida del conocimiento

Ante estos síntomas, trasladar a la persona a un lugar más fresco, darle agua, mojarle, abanicarla y avisar urgentemente los servicios emergencias (112).

¿Cómo evitar el golpe de calor?


En casa, controlar la temperatura:

  • cerrar las persianas de las ventanas donde toca el sol directamente durante el día;

  • abrir las ventanas de casa para refrescarla durante la noche;

  • estar en las estancias más frescas;

  • utilizar algún tipo de climatización para refrescarse y refrescar el ambiente (ventiladores, aire acondicionado, abanicos, entre otros). Si no tenemos aire acondicionado, tratar de pasar como mínimo dos horas al día en lugares climatizados (bibliotecas, cines, etcétera), y

  • refrescarse a menudo con duchas o toallas empapadas de agua.


En la calle, evitar el sol directo:

  • llevar una gorra o un sombrero;

  • utilizar ropa ligera (como la de algodón), de colores claros y que no sea ajustada;

  • procurar caminar por la sombra, estar bajo un parasol cuando estemos en la playa y descansar en lugares frescos de la calle o en espacios cerrados que estén climatizados;

  • llevar agua y beber a menudo;

  • mojarse un poco la cara e incluso la ropa, y

  • vigilar en los trayectos en coche durante las horas de más sol y nunca dejar los niños o personas frágiles con las ventanas cerradas.


Limitar la actividad física durante las horas de más calor:

  • evitar salir a las horas del mediodía, que es cuando hace más calor, y

  • reducir las actividades intensas.


Beber lo suficiente y vigilar la alimentación:

  • beber agua y zumos de fruta tanto como podamos, incluso, sin tener sed;

  • no tomár bebidas alcohólicas, y

  • evitar las comidas muy calientes y los que aportan muchas calorías.


Ayudar a los otros. Si conocemos gente mayor o enferma que vive sola:

  • tratar de visitarlos una vez al día;

  • ayudarles a seguir estos consejos, y

  • si toman medicación, revisar con su médico si puede influir en la termorregulación y si se tiene que ajustar o cambiar.


¿Cuáles son las personas que tienen más riesgo de sufrir golpe de calor?

  • Personas más mayores de setenta y cinco años;

  • Personas con determinadas circunstancias sociales (vivir solas, pobreza, etc.);

  • Personas con discapacidades físicas o psíquicas y limitaciones de movilidad o autocuidado;

  • Personas que realizan uno actividad física intensa;

  • Personas que tengan que permanecer o hacer actividad física en el aire libre (incluidas las actividades laborales);

  • Bebés;

  • Personas con hipertensión arterial, diabetes, enfermedades cardiovasculares, enfermedades respiratorias (MOPC, bronquitis), enfermedades renales, enfermedad de Parkinson , enfermedad de Alzheimer, obesidad u otros de crónicas;

  • Personas que toman medicamentos especiales (tranquillizantes, antidepresivos, psicótropos o diuréticos), o

  • Personas con problemas mentales y de conducta debidos al consumo de sustancias psicoactivas o de alcohol.

  • Los niños más pequeños