Primeros auxilios

Cuando hay una emergencia sanitaria debemos estar preparados para reaccionar de forma correcta y en el menor tiempo posible. Siga los enlaces a continuación para saber cómo reaccionar en cada caso:

Atragantamientos

La presencia de un cuerpo extraño a las vías respiratorias puede impedir el paso de aire y la respiración adecuada y puede causar la muerte de una persona. Las muertes por asfixia se dan, en general, en niños menores de tres años y en personas mayores, pero pueden pasar a cualquier edad.

  • Si la persona afectada respira, la animaremos a toser y a no hacer nada más;

  • Si muestra señales de fatiga o deja de toser o respirar, le daremos cinco golpes bien fuertes en la espalda con la palma de la mano bien abierta, entre los dos hombros;

  • Si los golpes en la espalda fallan, intentaremos realizar la maniobra de Heimlich, que consiste a hacer compresiones abdominales, con la persona accidentada de pie, de manera que el movimiento solucione la obstrucción de las vías respiratorias, y que cause la expulsión de aquello que las obstaculiza. Rodearle la cintura por detrás con los brazos y hacer fuerza con los puños hacia dentro y hacia arriba, a la altura del estómago;

  • En lactantes menores de un año no se puede realizar la maniobra de Heimlich porque se podrían lesionar órganos internos. En este caso, pondremos el bebé boca abajo con la cabeza más baja que el resto del cuerpo y apoyado en nuestro brazo. Darle los cinco golpes secos y enérgicos en la espalda (entre las escápulas), y a continuación girarlo. En posición hacia arriba, hacerle cinco compresiones sobre el esternón en el punto medio entre los dos pectorales (pezones) con los dedos índice y corazón, hasta que escupa el cuerpo extraño. Si no respira, practicarle las compresiones torácicas, y

  • Si la persona pierde el conocimiento y deja de respirar con normalidad, iniciar las compresiones torácicas como si hicieramos maniobras de reanimación cardiopulmonar. No dejar de hacerlo hasta que lleguen los sistemas de emergencias.

Descargas eléctricas


A veces, las descargas eléctricas son debidas a un estado deficiente de la instalación de la luz. Para evitar accidentes, conviene hacerla revisar por un experto, si se trata de circuitos viejos o en mal estado.

Hay que tener en cuenta que, en caso de electrocución, las lesiones más graves son las internas, que no se pueden observar a primera vista. Lo que se tiene que hacer es lo siguiente:

  • No tocar a la persona afectada por la electrocución mientras la corriente eléctrica continúe conectada;

  • Desconectar la corriente eléctrica desde el interruptor general;

  • Alertar los sistemas de emergencias;

  • Retirar a la persona afectada de la corriente con un objeto aislante, como la madera o el plástico;

  • Si no está consciente, se le practicará la reanimación cardiopulmonar;

  • Si hay quemaduras, protegerlas utilizando una pieza de ropa limpia, y

  • Cubrir a la persona accidentada con mantas para evitar que se enfríe.

Hemorragias


Desde un derrame de sangre de la nariz hasta un escape sanguíneo derivado de una herida abierta, el protocolo de actuación en el caso de una hemorragia es detener la pérdida de sangre. La posición de la persona afectada y la aplicación de una compresión lo hacen posible.

  • Si se trata de un caso grave, avisar rápidamente los servicios de emergencias (112);

  • Poner la persona accidentada en posición horizontal, con los miembros inferiores levantados;

  • Localizar el sitio de la hemorragia, que a veces queda oculto por la ropa.;

  • Detener la salida de sangre mediante una compresión con un trozo de ropa limpio, presionando siempre contra el hueso, en el punto más próximo a la herida;

  • No hacer nunca un torniquete;

  • Aunque la hemorragia se detenga, conviene que continuemos haciendo presión hasta que lleguen los servicios médicos, y

  • Si la hemorragia está causada por la separación de un miembro o una parte de éste del resto del cuerpo, coger aquel fragmento que se haya desprendido, por pequeño que sea, lo aislamos higiénicamente y lo entregamos a los servicios médicos a fin de que lo puedan reconstruir.


Ictus

El ictus consiste en el taponamiento o la rotura de una arteria, hecho que provoca que no llegue sangre a una parte del cerebro y que las celulas cerebrales mueran por falta de nutrientes.

La característica principal es que los signos y síntomas aparecen de forma repentina y hay que actuar con rapidez. De hecho, las posibilidades de recuperarse sin secuelas de un ictus dependen en gran medida del tiempo que pasa entre el inicio de los síntomas y el diagnóstico y el tratamiento definitivo.

Para reconocer un ictus fácilmente, hay que pedir a la persona que lo sufre que haga tres cosas:

  • Sonreir. Permite detectar si la persona tiene dificultades para mover correctamente los músculos de la cara y si hay asimetrías en la movilización.

  • Levantar los dos brazos. Esta acción ayuda a comprobar si ha debilitado o perdido fuerza en alguna extremidad superior.

  • Hablar. Muestra si la persona tiene problemas para hablar correctamente.

Si la persona presenta alguno de estos síntomas, hace falta llamar inmediatamente al 112 o llevarla a los servicios de urgencias de un hospital si no tiene problemas para andar, para que pueda ser atendida en el tiempo más breve posible.

Intoxicaciones


Las intoxicaciones se producen por la ingestión de alimentos que contienen microorganismos patógenos (bacterias, virus, hongos, etc.) o sustancias tóxicas. Se manifiestan principalmente con diarreas, vómitos, fiebre, dolores y otros síntomas más o menos graves dependiendo del tipo de microorganismo, la edad de las personas, el estado inmunitario, etc.

Estos síntomas pueden aparecer desde los 30 minutos después de la ingestión del alimento contaminado hasta un periodo comprendido entre las 6, 24 o 48 horas o incluso más, dependiendo también del tipo de microorganismo y de la cantidad ingerida.


Intoxicaciones Alimenticias

Las intoxicaciones alimenticias se producen cuando una persona consume un alimento en mal estado, contaminado o tóxico.

Los primeros síntomas son diarrea, vómito, debilidad y fiebre, y pueden aparecer entre dos y seis horas después de haber consumido el alimento en mal estado. Las recomendaciones en caso de intoxicación alimenticia son:

  • Evitar la deshidratación y comprobar si hay una mejora progresiva. La recuperación de los tipos más comunes de intoxicación alimenticia, con vómitos y mareo, tarda un par de días;

  • Durante esta recuperación, no consumir alimentos sólidos hasta que la diarrea no haya pasado, y evitar los productos lácteos, porque podrían retrasar la recuperación;

  • Beber líquidos, que no sean leche ni bebidas con cafeína, con el fin de reponer el líquido perdido en la diarrea y los vómitos. Son útiles las bebidas isotónicas como las que se toman durante la práctica del deporte;

  • Si no toleramos ningún tipo de líquido, conviene que nos vea a un médico, que considerará la posibilidad de ser atendidos en un servicio de urgencias;

  • Si se tiene fiebre o si, todavia con más razón, la diarrea presenta sangre, debemos acudir a un médico, y

  • Para calmar el mareo, nos puede ir bien estirarnos.

  • En el caso de intoxicación por ingestión de setas:

    • Si no hemos podido guardar restos de las setas consumidas, en crudo, tenemos que guardar una muestra del vómito para que los médicos identifiquen con más precisión el tóxico ingerido;

    • La mejor medida contra la ingestión de setas tóxicas es la prevención: no coger ni comer setas no conocidas o de dudosa procedencia.

    • Los síntomas son: mal de estómago muy fuerte, sudor frío, vómitos dolorosos y continuados, diarreas fétidas y abundantes, vértigo, postración total, delirios, periodos alternativos de crisis y de calma.


Medicamentos y otros productos tóxicos (productos de limpieza, anticongelantes de vehículos, pinturas, derivados del petróleo, etc.)

  • En primer lugar, conservar la calma;

  • Si la ingestión ha sido muy pequeña, llamar rápidamente al servicio de Información Toxicológica (en el teléfono 91 562 04 20, que funciona las 24 horas del día) y seguir las instrucciones;

  • Si es un niño quien ha ingerido una sustancia altamente tóxica o bien una gran cantidad de medicamento, es importante acudir directamente al servicio de urgencias del hospital más próximo;

  • Identificar la sustancia, hacer una estimación de la cantidad ingerida, guardar el sobre o el recipiente donde está almacenada y recordar la hora aproximada de la ingestión.

  • En caso de que la persona afectada vomite, guardar la sustancia del vómito, ya que puede ayudar a identificar al agente causal;

  • Si el tóxico ha entrado en contacto con la piel o las mucosas, lavar inmediatamente la zona en agua abundante durante unos diez o veinte minutos, para arrastrar el producto;

  • No intentar provocar el vómito (sobre todo en casos de cáusticos o corrosivos: lejía, salfumán), ni administrar líquidos, como por ejemplo leche, sin instrucciones del médico, y

  • Si el tóxico ha entrado en contacto con los ojos, no poner colirios ni pomadas. Lavarlos inmediatamente en agua abundante y con los párpados abiertos a fin de que el agua arrastre el producto, durante unos diez o quince minutos.


Lipotimia o desmayo


La lipotimia es una pérdida incompleta y fugaz del conocimiento, en el que las funciones cardiaca y respiratoria se mantienen. Se puede dar por múltiples motivos y en cualquier edad. La falta de hidratación, sobre todo en verano, o la falta de aire por aglomeraciones de gente, acostumbran a ser las causas principales. Las bajadas del nivel de azúcar en la sangre también propician los desmayos. En la mayoría de los casos, la persona recupera la conciencia en menos de cinco minutos. Sin embargo, en caso de que se produzcan, hay que proceder de la manera siguiente:

  • Comprobar si la persona está consciente, preguntándole cómo se encuentra y con pequeñas sacudidas en los hombros. Si no vuelve en sí, alertar los sistemas de emergencia (112);

  • Si no responde y tenemos sospecha de traumatismo, no moverla hasta que lleguen los servicios de emergencias;

  • Si no mantiene las constantes vitales, cosa que podemos comprobar si no responde a los estímulos y no respira, no habla y no se mueve con normalidad, tenemos que iniciar las maniobras de reanimación cardiopulmonar (compresiones en el pecho);

  • Si respira, estirarla en el suelo, levantarle las piernas por encima de la cabeza y procurarle aire. Si está inconsciente, ponerla de lado para no obstruir la vía aérea;

  • Esperar a su lado hasta que se recupere, y

  • Si sabemos que es diabético y sospechamos que haya tenido una bajada de azúcar (palidez, con sudor frío y alteración de la conciencia) facilitarle azúcar o una bebida dulce, siempre que esté consciente y se pueda tragar. En caso de disponer del aparato y la experiencia para utilizarlo, medir el nivel de glucosa en la sangre: puede ser útil para asegurarnos de que estamos ante una bajada de azúcar (hipoglucemia).


Picaduras y mordeduras de animales

El protocolo de primeros auxilios para tratar las diferentes picaduras de insectos y las mordeduras de animales es muy similar. La base es la limpieza de la zona afectada y la aplicación de un desinfectante. Sin embargo, en cada caso hay una serie de recomendaciones especiales a tener en cuenta.


Picadura de insecto

  • Extraer el aguijón. Si utilizamos las pinzas, procurar no hundirlo todavía más ni derramar el veneno del insecto;

  • Lavar bien la zona afectada en agua y un jabón neutro;

  • Aplicar una gasa o ropa limpia empapada en agua fría.

  • Podemos aplicar un preparado farmacéutico a base de amoníaco, o bien frío (hielo), sobre la picadura;

  • En caso de picadura en el interior de la boca, dar a la víctima hielo para lamer o pequeños tragos de agua fría;

  • No rascar ni frotar la zona afectada, y

  • En casos graves, los servicios sanitarios de emergencias pueden administrar el antídoto correspondiente, si está indicado, y trasladar a la víctima a un centro sanitario, vigilándole las constantes vitales.


Picadura de medusa

  • Salir del agua;

  • No rascarse ni frotar la zona afectada con toallas u otras piezas de ropa;

  • Retirar de la piel (con pinzas o guantes) los restos de tentáculo, si son visibles;

  • Lavar la herida en agua salada;

  • No utilizar nunca agua dulce, ya que activa las células y aumenta la cantidad de toxina inyectada;

  • Llenar una bolsa de plástico con hielo y aplicarla cuanto antes mejor, durante unos cinco minutos, sobre la zona de la picadura (nunca poner el hielo directamente sobre la piel);

  • Si el escozor no se detiene, podemos aplicar frío otra vez, durante cinco minutos más;

  • Para evitar la infección de la herida, se aconseja aplicar sobre la piel un antiséptico (alcohol yodado) tres o cuatro veces al día, durante 48-76 horas, y

  • Tomar estas medidas cuanto antes mejor. Si las molestias continúan o generan temblores, náuseas, mareos o un dolor intenso, acudir a un centro sanitario.


Mordedura de víbora

Las víboras se distinguen de las serpientes porque:

  • son más pequeñas; no suelen llegar a un metro de longitud

  • tienen una cabeza peculiar, ancha y aplanada, en forma de "V"

  • tienen un dibujo en forma de zigzag en el dorso

  • las pupilas están trazadas verticalmente

  • tienen el apéndice nasal levantado, en forma de cuerno

  • los colmillos son móviles y están situados delante de la boca

  • tienen la cola corta y cónica


En caso de mordedura de víbora, hay que tomar las precauciones siguientes:

  • Si en la primera media hora no aparecen síntomas locales inflamatorios, la posibilidad de inoculación de veneno es muy escasa;

  • Mantener a la víctima en reposo e impedirle cualquier movimiento, ya que la actividad muscular aumenta la difusión del veneno y en consecuencia su acción tóxica;

  • Hace falta que la extremidad afectada se mantenga a un nivel más bajo que el resto del cuerpo, para dificultar la difusión sanguínea del veneno;

  • Lavar la herida con agua y jabón y aplicar un antiséptico. Si es posible, haría falta que fuera un antiséptico que no deje pigmentación, con el fin de poder detectar cambios posteriores en la coloración de la piel;

  • Cubrir la herida con una gasa estéril, pero sin aplicar pomadas ni cremas ya que no aportan ningún beneficio;

  • Aplicar bolsas de agua fría en la extremidad afectada, separadas de la piel mediante una toalla. No poner nunca hielo directamente en contacto con la piel;

  • Puede ser útil la administración de algún analgésico (paracetamol) para calmar el dolor, y

  • Trasladar a la víctima inmediatamente al hospital, o activar los sistemas de emergencias si estamos en lugares muy aislados.

  • Medidas que hay que evitar:

    1. No hacer incisiones en torno a la herida, ya que se puede facilitar la penetración del veneno y provocar riesgo de infección;
    2. No succionar el veneno con la boca, porque si tenemos pequeñas heridas, caries, etc., podemos absorber el veneno (envenenamiento del salvador), y la cantidad de veneno que se obtiene con esta técnica no justifica el riesgo;
    3. Nunca tenemos que quemar la herida;
    4. No tenemos que aplicar lejía, ni permanganato potásico, ni barro, ni hierbas en la herida;
    5. No hacer torniquetes. Los torniquetes que comprimen demasiado agravan la sintomatología local, y pueden llegar a producir isquemia de la extremidad. Además, cuando el torniquete se deshace, el veneno pasa directamente a la circulación sanguínea y provoca un shock;
    6. No suministrar bebidas alcohólicas;
    7. No aplicar el suero antiofídico en torno a la herida, porque aumenta el edema y la isquemia, y
    8. No administrar fibrinógeno en lugar de suero antiofídico, porque se impide la formación del coágulo.

Mordedura de serpiente

La lesión consiste en dos puntos rojos separados un centímetro entre sí.

  • Mantener en reposo la zona afectada;

  • Desinfectar la herida;

  • Aplicar frío local;

  • Trasladar a la víctima urgentemente al centro sanitario más próximo para una inyección antivenenosa antes de que haya pasado una hora de la mordedura;

  • No hacer incisiones en la herida, y

  • No succionar el veneno.


Mordedura de animal

  • Limpiar la herida con agua y jabón;

  • Contener la hemorragia, si hay;

  • Aplicar una solución comercial desinfectante a base de povidona yodada;

  • Cubrir la herida con un apósito estéril o ropa limpia

  • Trasladar a la víctima a un centro sanitario para profilaxis antitetánica y vacunación antirábica, si hace falta, y

  • Si es posible, comprobar si el animal está vacunado correctamente.

Quemaduras


Una quemadura puede ser de primer grado, de segundo o de tercero. En el primer caso, la piel presenta un color rojizo. En la quemadura de segundo grado hay ampollas, y en el tercer grado de una quemadura la piel está carbonizada y puede llegar a afectar a los músculos y los huesos, que acostumbran a no doler por la destrucción de las fibras nerviosas sensitivas (a diferencia de los otros dos casos). En función de lo que ha ocasionado la quemadura, de la dimensión y del estado de la herida, hay que seguir unas pautas diferentes.


Quemaduras menores

  • Tener siempre en cuenta la orden de las acciones: proteger, alertar y socorrer. Una vez se haya comprobado que el entorno es seguro, apartar a la víctima del agente causante de la quemadura si vuestra seguridad no corre peligro;

  • Quitarle la ropa, los anillos, las prótesis dentales móviles y la joyas, si fuése necesario. No quitarle la ropa si está muy enganchada a la piel o si la quemadura es muy extensa;

  • Lavar la quemadura con suero fisiológico o en agua. Si es en agua, se tiene que hacer durante un mínimo de veinte minutos a temperatura tibia. El agua elimina agentes nocivos y disminuye el dolor y la hinchazón. En quemaduras extensas, evitar dejar toallas o gasas húmedas durante mucho tiempo, por riesgo de bajada de temperatura corporal. Si es posible, ofrecer al herido un entorno con una temperatura confortable;

  • Limpiar la quemadura con agua y jabón. Los antisépticos pueden retrasar la curación. Si la herida está muy sucia, podemos utilizar antisépticos como el yodo, pero no aplicaremos nunca cremas, pasta de dientes, aceites ni pomadas específicas para las quemaduras menores. En caso de que utilicemos antisépticos, sólo los aplicaremos en las zonas donde la piel está intacta; nunca dentro de la herida;

  • Los profesionales médicos valorarán si hay que aplicar la vacuna del tétanos y si es mejor cubrir la herida o dejarla al descubierto.

  • Si nos encontramos ante un caso de insolación:

    1. Procurarle agua o una bebida isotónica, siempre que la persona afectada no vomite y esté consciente (podemos mantener una conversación). No proporcionar nunca alimentos ni líquidos a una persona inconsciente o que el nivel de conciencia de la cual no sea completamente normal, y
    2. Poner a la persona afectada a la sombra, pero en ningún caso bañarla en agua fría directamente. Si podemos, ofrecerle un ambiente con aire acondicionado.


Quemaduras graves

  • En la primera atención, tenemos que seguir las recomendaciones expuestas para las quemaduras menores, con la diferencia que, en este caso, la persona afectada puede necesitar tratamiento especializado. Por lo tanto, el aviso a los sistemas de emergencias tiene que ser inmediato, y

  • En caso de que la quemadura haya sido causada por fuego o altas temperaturas, hace falta seguir algunas recomendaciones:

    • Eliminar o suprimir la causa siempre que nuestra seguridad no corra peligro;

    • Si la ropa está afectada por las llamas, evitar que la persona afectada corra;

    • Envolverla con una pieza de ropa (manta o abrigo), de manera que las llamas se apaguen. Evitar acciones que puedan lesionarla todavía más;

    • Enfriar la quemadura rociándola con mucha agua tibia (entre 10 y 20 ºC) y hacerlo así durante diez o quince minutos;

    • Una vez apagadas las llamas, proteger las quemaduras con sábanas limpias y, todavía mejor, con compresas estériles húmedas. Evitar dejar toallas o gasas húmedas durante mucho tiempo, por riesgo de bajada de temperatura corporal, sobre todo si las quemaduras son extensas;

    • Tapar a la persona que sufre la quemadura con una manta para evitarle un enfriamiento general, y ayudarla a mantenerse en posición horizontal;

    • Si la quemadura está en la espalda, estiradla ninguno boca abajo o apoyarla sobre uno de los costados. La persona tiene que estar boca arriba si las quemaduras las tiene en la parte delantera del cuerpo o en alguno de los laterales, y

    • No darle nada para comer o beber, sobre todo si la quemadura es de carácter grave.

Traumatismos, golpes y fracturas


Golpes, rasguños, pinchazos o torceduras de pie que, en un principio, no parecen tener  importancia, pueden derivar en procesos de infección o fracturas. Por eso es importante no desatender ninguna sensación de dolor después de recibir un golpe o hacerse una herida y observar la evolución en las horas posteriores.

En la mayoría de fracturas abiertas, la infección de las heridas es más fácil, y por este motivo requiere tratamiento de emergencia. Una herida que no recibe tratamiento durante más de ocho horas se considera infectada.


Traumatismos y heridas abiertas

  • Aplicar siempre el procedimiento de proteger, alertar y socorrer, valorando los riesgos del lugar donde ha ocurrido el traumatismo, especialmente en zonas potencialmente inseguras como la vía pública, las carreteras, las obras ...;

  • Limpiar bien la zona afectada con agua limpia. Si hay suciedad dentro de la herida, limpiarla de dentro de hacia fuera;

  • Vendar sin estrechar ni dejar demasiado holgadas las vendas;

  • No estirar la ropa o la suciedad que haya podido quedar enganchada en la herida. Sólo lo tenéis que hacer si el objeto sale sin ninguna dificultad;

  • No utilizar algodón ni esparadrapo directamente sobre la herida, sino gasas estériles;

  • Limpiar la herida y desinfectarla sin aplicar soluciones desinfectantes;

  • Puede ser útil la administración de algún analgésico (paracetamol) para calmar el dolor;

  • Consultar el 112 por si es necesaria la vacuna antitetánica;

  • Si no cede el dolor o la inflamación, trasladar a la persona accidentada a un centro hospitalario, y

  • En caso de traumatismos de más alcance:

    1. No mover a la persona accidentada a menos que esté en un lugar peligroso;
    2. En ningún caso intentar introducir el hueso en la extremidad;
    3. Evitar el movimiento de la víctima y avisar rápidamente a los servicios de emergencias, y
    4. En los traumatismos penetrantes, especialmente aquéllos en que hay un objeto clavado, no intentar NUNCA extraerlo: eso sólo hay que hacerlo en un centro hospitalario.

Traumatismo craneoencefálico

A veces los golpes en la cabeza pueden derivar en situaciones muy graves, sobre todo si el impacto ha sido durante un accidente de tráfico, se ha topado con una superficie dura o ha habido una caída desde determinada altura.

En caso de traumatismo craneoencefálico, los síntomas son: dificultad en el habla, convulsiones, cambio en el tamaño de las pupilas, deterioro de los sentidos de la vista, el olfato y el oído, pérdida de conocimiento, dolor de cabeza, cuello rígido y vómitos.

Después de un golpe hay que actuar con rapidez, ya que las consecuencias pueden ser graves: secuelas neurológicas, paro cardiorrespiratorio y muerte.

  • Si detectamos algunos de estos síntomas, avisar inmediatamente a los servicios de emergencias;

  • Comprobar si la víctima respira con normalidad. Si sospechamos que hay un paro cardiorrespiratorio, iniciar las maniobras de reanimación cardiopulmonar;

  • Detener las hemorragias, si hay;

  • Aplicar compresas de hielo en el área inflamada;

  • Vigilar a la persona hasta que llegue la asistencia médica e intentar que no se fragüe;

  • No limpiar una herida de la cabeza si es profunda o sangra mucho;

  • No extraer ningún objeto que sobresalga de una herida;

  • No mover a la persona, si no es que por correr peligro en el sitio donde se encuentra;

  • En caso de que la víctima lleve casco, no retirárselo si sospechamos que se ha podido hacer un traumatismo craneal, y

  • Si se trata de un niño que se ha caído, no levantarle si creemos que se ha hecho una fractura craneal.


Reanimación cardiopulmonar

Diferentes situaciones pueden tener como desenlace una pérdida de conciencia y un paro respiratorio. Cuando eso pasa, se tienen que practicar maniobras de reanimación cardiopulmonar. Las maniobras de reanimación cardiopulmonar consisten básicamente a hacer compresiones en el tórax de la persona afectada y, si es posible, administrar aire mediante el boca a boca para intentar mantener el flujo sanguíneo en el cerebro, en el corazón y en los otros órganos vitales. Hay que hacerlo hasta que lleguen los equipos médicos.

  • Si la víctima está inconsciente, buscar a alguien rápidamente para que llame a los servicios de emergencias (112);

  • Poner a la persona afectada boca arriba;

  • Si no hace ruidos al respirar, no tose y no se mueve, asegurarse de que alguien ha activado los servicios de emergencias. Si no es así, llamaremos nosotros mismos e iniciaremos las maniobras de reanimación cuanto antes mejor:

    1. Ponerse de rodillas en el suelo al lado de la víctima;
    2. Comprobar que no tenga objetos en la boca: retirarle prótesis dentales que no estén fijas y objetos visibles;
    3. Echarle la cabeza hacia atrás levantándole la barbilla para evitar que la lengua obstruya el paso de aire;
    4. Ponerle los brazos rectos con las manos enlazadas en la parte central del pecho, aproximadamente a la línea imaginaria entre los dos pezones;
    5. Hacer las 30 compresiones torácicas haciendo fuerza con el cuerpo sin doblar los brazos, con una frecuencia de unas 100 compresiones por minuto;
    6. Cada 30 compresiones, abrirle la boca levantando la barbilla hacia arriba, taparle la nariz y hacerle dos insuflaciones mediante el boca a boca;
    7. Por cada 30 compresiones sobre el corazón, insuflar dos veces aire con el boca a boca y comprobar que el pecho de la víctima se mueve.
  • Continuar haciendo las maniobras de reanimación hasta el retorno espontáneo del pulso y la respiración (hasta que la víctima tope o haga algún movimiento) o hasta que lleguen los servicios de emergencia, y

  • Si recupera la respiración espontánea, ponerlo en la posición lateral de seguridad.


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